sábado, 25 de junio de 2016

SANANDO MIS EMOCIONES


No es tan sencillo lograr una clasificación exhaustiva de las emociones, pero nombraré a algunos de ellos, con el propósito de describir brevemente el impacto que pueden tener nuestras emociones sobre la salud. Todas ellas necesarias y “saludables” aun las que a veces identificamos como negativas. Se vuelven negativas cuando están “fuera de control. Cuando sentimos una emoción, nuestro sistema nervioso libera sustancias “químicas”, son proteínas de cadenas cortas llamadas aminoácidos. Estos aminoácidos llevan un mensaje en código, que “modifican” la polaridad eléctrica de las células, y este cambio se transmite a todo el cuerpo. Son verdaderas “moléculas de emoción” llevando una información para un grupo de órganos encargados de reaccionar y hacernos sentir una emoción. La Dra. Candace Pert neurocientífica, farmacóloga estadounidense, fue la que descubrió este “receptor opioide” así se llama la casilla de correo donde deben caer estos mensajes. Es autora del “Best Seller” “molécula de emoción” descubrió el valor de estos aminoácidos para nuestras emociones, y del “equilibrio” inmunológico de nuestro cuerpo. “su hallazgo” ha contribuido para saber que estas “emociones” alteran la carga eléctrica de las células “modificando” el mundo desde adentro para afuera. Varios hallazgos científicos “sugieren” que las “células inmunológicas” son las que nos protegen del cáncer y de las infecciones; están “literalmente” vigilando cada “pensamiento” cada emoción, y son alterados por nuestro estado de ánimo. Diferentes estudios demuestran que la “depresión” y la “angustia” prolongada, facilitan el terreno para ciertas enfermedades. En el congreso del colegio americano de cardiología del 2016, se presentaron evidencias de que la excesiva tristeza, ha sido responsable en un 85% de inicio de arritmias en el adulto mayor. Los linfocitos, los macrófagos, los monocitos, células que pertenecen al sistema inmunológico, son los encargados de mantener la salud del organismo. Las emociones toxicas contribuyen a que este rol “no” se cumpla adecuadamente, bajando las defensas, de esta forma los virus y otras células malignas aprovechan la situación. 
La mayoría de los psicólogos tratan la mente como si este estuviera separado del cuerpo, y los médicos tratamos al cuerpo como si estuviera desvinculado de la mente y las emociones. Pero el cuerpo y la mente no están separados, no podemos tratar a una persona, sin considerarlos en su conjunto.
NOMBRARÉ 6 CATEGORÍAS BÁSICAS DE EMOCIONES:
MIEDO – SORPRESA – AVERSIÓN – IRA – ALEGRÍA – TRISTEZA
Cada vez que experimentamos un suceso inesperado, se activa alguna de estas emociones, independientemente de nuestra voluntad. Con ella nos adaptamos al ambiente que nos rodea y sobrevivimos. Podemos socializar si nos resultan agradables, o motivarnos para un nuevo desafío implementando los cambios que fueren necesarios. 
EL MIEDO: nos conduce hacia la protección. Si Dios no hubiera puesto esta emoción en nosotros, pues sencillamente podríamos estar frente a un gran peligro y no darnos cuenta. En los animales de laboratorio que se les anula esa parte del cerebro. Pierden la capacidad de defenderse o de huir y reciben el daño.
LA SORPRESA: es una emoción que tiene aspectos positivos y negativos, agradables o desagradables; tienen la particularidad de orientarnos ante una “situación inesperada” que se presenta; ocasiona sobresalto o asombro, acompañado de una reacción.
LA AVERSIÓN: es un sentimiento interno que nos impulsa a separarnos de algo o alguien. No se puede explicar bien porqué lo sentimos, pero surge cada vez que vemos o pensamos en el objeto o la persona en “cuestión” no existe una justificación racional al respecto.
LA IRA: emoción que nos acompañará a lo largo de la vida, reacción compleja que siempre nos propone algún tipo de respuesta. Nos prepara para defendernos o atacar. Pero por gestión de conducta, esta “reacción” no siempre será “destruir” el obstáculo, sino resolver adecuadamente el problema.
LA ALEGRÍA: es una emoción positiva por excelencia, nos conduce a la atenuación de cualquier estado de “malestar” es un sentimiento que habitualmente anhelamos se repita con frecuencia, porque genera placer y nos induce a socializar.
LA TRISTEZA: ocurre cuando el estado de ánimo decae, existe una sensación de “pesar” que el cuerpo experimenta en ese momento, entonces nos volvemos lentos y con pensamientos oscuros. Facilita la “introspección” y el recogimiento, puede empujar hacia una nueva “reestructuración” personal.
Todas las emociones tienen un propósito, por lo tanto “son” buenas y saludables. Debemos aprender “el arte” de transformar estas emociones en cosas que nos ayuden a progresar en la vida. A esto se le llama “inteligencia emocional” reprimir las “emociones”, no resulta nada saludable, es energía generada, que por naturaleza busca expresarse. Muchas molestias del cuerpo que sentimos, no son más que reflejos de emociones nunca fueron expresadas, (no vieron la superficie)
Carl Jung: (fundador de la escuela psicoanalítica) dijo lo siguiente: no puede haber “transformación” de la oscuridad en luz, ni de la apatía en movimiento “sin emoción” cuando “los reprimimos” se convierten en gastritis, palpitaciones, dolores musculares, cefaleas, etc.
Tal vez tu vida no esté resultando como lo habías esperado. Puede que estés anhelando que algunos sucesos del pasado, nunca hubieran ocurrido. Te sientes impotente para superarlos; es importante recordar que no se puede cambiar el pasado, eso ya ha sucedido y ocasionado mucho sufrimiento. Pero debes permitir que eso altere tu presente y mucho menos el futuro. Podemos explorar el pasado, para entender nuestro presente, y así poder modificar el futuro. A eso se le llama descodificación del pasado, el arte de encontrar la emoción oculta. Es muy importante volver revisar esa emoción que nos ha afectado, pero con un propósito sanador. “resentir” en negativo es (resentimiento), “resentir” en positivo es repasar el dolor con el propósito de sanar. 
La Dra. Lidia Temoshock descubrió que los pacientes con cáncer que escondían sus emociones, tenían una recuperación mucho más lenta. La “supresión” crónica de las emociones modifican las defensas del organismo.
Todos tenemos la posibilidad de que células cancerosas comiencen a crecer. Pero nuestro sistema inmunológico los impide. Unas células llamadas “natural killer” las atacan y destruyen.  Es un trabajo coordinado entre estas células y los aminoácidos de la emoción. Por eso es tan importante mantener la salud emocional, mantiene el equilibrio de nuestro cuerpo.
Solo como un tema de información. La contaminación ambiental impacta en nuestro equilibrio inmunológico (defensa) en una forma notoria. Los niveles celulares de metales pesados, dioxinas de los herbicidas, actualmente están unas 300 a 400 veces más que al principio del siglo pasado. Estos contaminantes penetran la membrana celular, cambian la forma de los receptores, afectan la transferencia de información, alterando el funcionamiento del sistema inmunológico.
Una recomendación para mantener nuestro organismo libre de toxinas, es consumiendo una buena dosis de vitamina c, evitar comidas procesadas (chatarra) consumir frutas y verduras sin pesticidas, disminuir el consumo de carnes y embutidos. La práctica de ejercicios en forma rutinaria ayuda. Es decir el cambio en el estilo de vida “puede hacer la diferencia”.
La genética puede determinar la susceptibilidad a cierta enfermedad. Pero el estilo de vida es capaz de modificar su evolución. El intestino delgado y grueso, el bazo y el páncreas, están densamente cubiertos de neuropéptidos y sus receptores. Todo intercambio de información con contenido emocional, lo primero que afectan son esos sectores. Existen por lo menos 20 péptidos liberados por el páncreas que regulan la acumulación y almacenamiento de nutrientes. Las emociones toxicas interfieren con la buena digestión. Esto a su vez repercute en la defensa de nuestro organismo.
¿CUÁNDO ESTAS EMOCIONES “NEGATIVAS” SE CONVIERTEN EN TOXICAS?
Las nombramos así porque desencadenan reacciones perjudiciales a nuestro organismo. Afectan las emociones, alteran la salud física y repercuten en lo espiritual también.
Son “toxicas” porque se perpetúan y parasitan nuestro interior. Dejaron de ser saludables.
A.- porque la vergüenza se ha convertido en sentimiento “de culpa”
B.- el temor se ha transformado en “frustración”
C.- la ira se ha convertido en odio y deseo de venganza.
D.- la tristeza me conduce a la “depresión”
E.- la sorpresa comienza a aturdir y me lleva a la ansiedad incontrolable.
Solo hablaré sobre dos emociones que nos causan tremendo daño al organismo: el odio y el sentimiento de culpa.
1º) el odio: es una emoción tóxica porque estresa, frustra, posterga. Es la principal causa de “baja autoestima” cosas “del pasado” que generan emociones que matan y esclavizan.
2º) sentimiento de culpa: casi siempre asociado con el pasado. Una imagen que se repite en la mente, invade el pensamiento, los sueños y las pesadillas. Es una experiencia dolorosa que ocasiona vergüenza, temor, tristeza, incluso enfermedades físicas. El rey David dijo en su Salmo 32: “mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día” por lo general el sentimiento de culpa puede llevarnos a un paso del “caos” dependiendo de la elección personal, la culpa puede ser altamente “destructiva”, como en el caso de judas, quien se apartó a un lugar desierto y se quitó la vida. O altamente “positiva” como en el caso del apóstol Pedro, que luego de negar a su maestro en tres ocasiones, en el cap. 21 del evangelio de Juan lo encontramos en su proceso de restauración.
Pero para tomar las decisiones adecuadas, debemos tener nuestras emociones en un marco de equilibrio.  Por lo tanto debería de trabajar en ello:
1º arreglando mi presente, para ello debo identificar mis emociones y sentimientos. Debo reconocer que están presentes en mí.
2º debo trazar un futuro diferente, compartiendo mis sentimientos con otros.
3º recordar que el pasado no lo puedo modificar, no están en mis el poder cambiarlos.
4º debo renunciar al deseo de venganza, optando por la alternativa de devolver bien por mal.
Y cuando se trata de odio, perdonar es lo único que puede mejorar el futuro. Puede sanar las heridas que siguen sangrando y puede mejorar tu salud, devolviendo la confianza en ti mismo y las ganas de vivir.
Tertuliano dijo hace muchos siglos atrás: ¿quieres ser feliz un instante? véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? perdona. Perdonar es como liberar a un prisionero, para descubrir, que ese prisionero era uno mismo.
¿EN QUÉ CONSISTE EL PERDÓN?
Perdonar no es decir “primero quiero ver señales de arrepentimiento” puedes pasar toda una vida esperando. Perdonar no es engañarse tratando de auto convencerse que ya ha perdonado, porque no ha generado efecto positivo alguno en mi presente, y mucho menos en mi futuro.
Perdonar es entregar algo de nuestro amor a alguien que no lo merece. Por eso “perdonar” nunca ha sido una tarea fácil. Al apóstol Pedro le costó bastante entender este tema, al punto que preguntó al señor, ¿cuantas veces debo perdona a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta 7?
Perdonar no es olvidar. Escuchamos frecuentemente decir a las personas. “yo perdono” pero “no olvido” y eso es perfectamente correcto. No podemos olvidar algo que la mente ha registrado como un suceso doloroso o traumático. Por lo tanto “perdonar” no es lo mismo que “olvidar”
El acto de recordar u olvidar depende de “mi memoria” no de mi voluntad. En cambio, perdonar o no perdonar sí depende de mi voluntad, es algo que puedo decidir hacerlo o no. yo puedo entonces perdonar sin olvidar. Eso es recordar sin dolor
Perdonar no significa negar. Tampoco tiene que ver con descartar la responsabilidad de la otra persona. Se trata de liberar nuestros corazones.
Perdonar no es pasarle la responsabilidad a Dios. Alguien dijo una vez; cuando alguno me ofende rápidamente le pido a Dios que le perdone, así no tengo que dejarme torturar por distintas emociones de venganza.
Perdonar no es debilidad. Al contrario es un atributo de los fuertes. Porque demuestran una enorme valentía para contener sus emociones, tomando la decisión de devolver el bien por el mal.
¿A QUIÉN VA DIRIGIDO EL PERDÓN? - 
Llamativamente una gran mayoría de los casos, no se trata de enemigos o extraños. Por lo general giran alrededor del entorno familiar. A veces es en el círculo de amigos muy cercanos. En ocasiones también a extraños. Y no son pocas las veces que debemos perdonarnos nosotros mismos.
.- PERDONANDO EN EL ENTORNO FAMILIAR:
A esos padres que te decepcionaron. O al padre ausente y silencioso. A padre o madre que te ha avergonzado a consecuencias de su alcoholismo. Quizás a un padre que ha abusado de ti haciéndote perder la confianza en él y en los otros hombres.
.- o tal vez a ese hermano que ha ocupado tu lugar en la familia, que se ha negado a ayudarte en un momento de apuros. O que no ha querido introducirte en su grupo de amigos.
Perdonar al cónyuge, que ha cambiado tanto que ya no le reconoces. A un marido que te ha humillado con sus aventuras sexuales. O una esposa que te ha engañado y ha optado por la infidelidad.
.- existen casos que se debe perdonar a un hijo adolescente cuya conducta delictiva avergüenza. O al hijo que se niega plegarse a la disciplina del hogar, que no respeta tus valores y destruye tus sueños.
Ocasiones existen que se debe perdonar a algún amigo, alguien que te ha herido injustamente. Un amigo que te ha abandonado cuando más lo necesitabas. Al amigo que ha cometido la indiscreción de revelar tu secreto. O que no te reconoce cuando está con personas importantes. Al amigo que olvida sus promesas.
 .- puede darse el caso que nos toque perdonar a extraños; a ese conductor alcoholizado que nos ha arrebatado un ser querido. A ese profesional que se equivocó en su procedimiento, haciéndonos perder tiempo y dinero. A ese ladrón que ha violado la intimidad de nuestro domicilio.   
.- más de uno tendrá que perdonarse a sí mismo, se sienten culpables de no haber hecho nada para impedir lo que le hicieron. Se creen culpables por no saber qué hacer ni decir. Culpables de haber soportado demasiado tiempo una mala relación.
.- En 1951 la cirugía del cerebro se realizaba con anestesia local, esto es debido a que el cerebro no duele. De modo que el acto quirúrgico se realizaba con el paciente despierto. El Dr. Wilder Penfield “neurocirujano” canadiense descubrió que si estimulaba cierta área del cerebro durante la cirugía, el paciente podía recordar vívidamente, cierto incidente del pasado, como si estuviera sucediendo de nuevo con todas las emociones que había experimentado cuando ocurrió originalmente el incidente. Este hecho dejó en claro este concepto; llevamos con nosotros no solo los recuerdos del pasado, sino el dolor o el amor asociados con “esos recuerdos”
Por lo tanto el recordarlos, no depende de nuestra voluntad, fueron emociones que marcaron nuestras vidas, y quedaron registrados en el cerebro en forma permanente. Pero debemos saber, que esos recuerdos están presentes también para el señor. De modo que podemos “deshacernos” de los efectos negativos del pasado, y transfórmalos en sentimientos positivos. Cuando invitamos al Señor en nuestras vidas, no solo estamos pidiendo que borre nuestro pasado, sino que nos ayude a sanarlos. La pregunta es ¿cómo puede sanar la oración una herida tan profunda? ¿Cómo es que el contacto con el señor, puede arreglar una cuestión tan delicada como esta? 
Una mujer había vivido reiterados abusos en su infancia por parte de uno de sus familiares; esto la había puesto detrás de las rejas de sus emociones, que se volvieron “tóxicas” en su interior. Cuando fue adolescente, ella también comenzó a abusar de otros niños más pequeños. De modo que su interior estaba lleno de ira y sentimientos de culpa por su propia conducta. Por lo tanto vivía en una tremenda oscuridad. En su etapa adulta, recurrió psicoterapeutas que algo pudieron aliviarla; pero seguía sangrando por sus heridas emocionales. No se había modificado su odio hacia sus parientes que le ocasionaron tanto daño. “EMOCIONES TÓXICAS” hasta que le sugirieron “perdonar” cuando invitó a Cristo entrar en su vida, hubo un notable cambio, el terapeuta le pidió que trajera a la mente uno de esos momentos específicos en sus recuerdos, y que invitara al Señor entrar en esos recuerdos, y que expulsara a esos pensamientos, como Jesús actuó en el templo con los mercaderes. Que limpiara su mente, porque así actúa el Señor. Nuestro cuerpo y mente se constituye un templo de Dios cuando aceptamos al Salvador como Señor de nuestras vidas. Pero la única forma de erradicar las emociones tóxicas, es hablando de ello, reconocer que están dentro, identificarlos sacarlos a la luz. Necesitamos la ayuda de Dios para explorar el pasado, y así poder entender el presente y cambiar con su ayuda. El apóstol pablo escribió en 2 Corintios 10:5 las siguientes palabras “derribando argumentos y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 
EL VIDEO DE ESTA CONFERENCIA SE PUEDE VER O BAJAR DESDE
https://www.youtube.com/watch?v=weh0qTHJbfI

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