miércoles, 15 de abril de 2015

El poder de lo sobrenatural

Muchas veces Dios permite que vivamos bajo cierta presión en nuestro ambiente natural, sea de trabajo o familiar, para no que olvidemos que dependemos plenamente de Él. En nuestra semana laboral pueden aparecer situaciones adversas, o perturbaciones que provienen del lado familiar, casos donde sufrimos alguna perdida dolorosa, al punto que nos preguntamos ¿Por qué sobrevienen todas estas cosas? Cuando pasamos por alguna presión externa comenzamos a descubrir la importancia que tiene Dios en nuestras vidas; Él nos muestra cómo podemos vencer esas dificultades con su ayuda. Permite que sucedan situaciones adversas a nuestro alrededor, a fin de recordarnos que sin ayuda no podríamos soportar absolutamente nada. El poder de su “presencia” se manifiesta a través de la presión exterior. Cuando descubrimos que ha sido su poder lo que nos mantuvo en pie quedamos “maravillados” porque percibimos que Dios está presente. Ese es el poder que opera desde adentro, ese es el principio de la resurrección.
El Señor fue traspasado en sus manos, en su costado y pies, lo bajaron de la cruz para colocarle en un sepulcro, para sus enemigos “Él ha sido derribado” pero a tercer día el poder de la resurrección operó en Él, para levantarlo de entre los muertos. A partir de ese momento la esclavitud de la muerte dejo de tener poder sobre su persona. Por eso muchas veces Dios permite que sucedan cosas en nuestra vida, para que lo natural en nosotros perezca, y se manifieste el poder de la resurrección. Ese es el “principio de la resurrección” es “vida” que sale de la “muerte” ¿POR QUÉ DIOS PERMITE QUE LA PRESIÓN VENGA SOBRE NOSOTROS? Para revelar las cosas que deben pasar por la muerte… Cuando todo se reduce a nada decimos: “Señor, no puedo más, mi fuerza se agotó, por favor manifiesta tu poder en mí. El apóstol Pablo habló de este tema en: 2Cor4:8-10 «Que estamos atribulados en todo,…. mas no angustiados;….. en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados;….. derribados, pero no destruidos;…. llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos» El ambiente donde nos movemos diariamente, ha sido preparado por Dios para cada uno de nosotros. No importa si ese ambiente es suave o áspero, Dios quiere que en ese escenario se manifieste la vida de “resurrección de Cristo” El crecimiento de un creyente depende de la manera “como lidia” con el ambiente donde está. DIOS nunca preserva la capacidad natural, él quiere sólo aquello que “procede de la resurrección”. Él da vida a los muertos, llama las cosas que no son, como si fuesen (Romanos 4:17). Dejemos que la vida de Dios se manifieste en nuestras vidas, para ellos debemos estar dispuestos que lo natural pase por el proceso de muerte y resurrección.

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