domingo, 26 de abril de 2015

El día más oscuro de la historia

Mateo 27: 45."Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena." Desde las nueve de la mañana de aquel día en Jerusalén hasta el mediodía, la luz del sol estuvo alumbrando con toda su intensidad; de tal manera que los adversarios de nuestro Señor tuvieron tiempo suficiente de contemplar e insultar a aquel que estaba colgado en una cruz en medio de dos ladrones. Vieron todos sus sufrimientos sin perderse un solo detalle. Considerando desde otro ángulo esta misma escena, podríamos imaginar al enemigo de Dios (Satanás) interesado en que una gran mayoría pudiera contemplar semejante espectáculo, para que cualquier atisbo de considerar que el crucificado pudiera ser el salvador prometido, desapareciera de sus mentes, y por poco consigue su objetivo, los mismos discípulos camino a Emmaus iban comentando entre ellos; Lucas 24.21 “Nosotros teníamos la esperanza de que él fuera el que iba a liberar a Israel, pero entonces pasó todo esto”. Por otro lado El Señor de la Gloria quien estaba siendo crucificado en ese momento, tenía interés en que el mundo entero pudiera conocer en detalle este acontecimiento supremo, que Dios había preparado para que sucediera de esta forma desde antes de la fundación del mundo; el proceso de rescate de la raza caída, los descendientes de Adán. Por eso mantuvo el curso normal del sol en aquel día, para que llegada a la hora sexta del medio día, nadie pudiera dudar de quien se encontraba colgado en esa cruz, era el que estuvo enseñando por tres años por las calles de Palestina, de quien se decía que era el Cristo, el mismo que aquellos pastores testificaron que su nacimiento había sido fuera de lo habitual. Pero he aquí el gran milagro, cuando el medio día de Jerusalén y de toda la tierra según el evangelista Lucas, tuvieron que experimentar las 3 peores horas de la humanidad. Hubo tinieblas sobre la faz de la tierra desde la hora sexta hasta la hora novena; el que había caminado sobre el mar, el que detuvo con palabras la tempestad en el mar de Galilea, el que había resucitado a los muertos, estaba llegando al límite de su fortaleza, ahora estaba agonizando bajo los efectos de aquellos latigazos recibidos horas antes, y ahora esos enormes clavos que traspasaban su cuerpo; fueron tres horas de martirio indescriptible, estaba sediento y sin fuerzas. Sin embargo tuvo poder para oscurecer el brillo del sol en el universo, en pleno medio mediodía, cuando el astro rey se encontraba en su cenit. Tres horas de oscuridad que provocó el silencio de todos, aún de sus enemigos. Si en su debilidad pudo hacer esto, ¿qué no podrá hacer en su fortaleza? Tenía que cumplir lo que el profeta Amós había dicho anticipadamente unos 750 años atrás. (Amós 8:9) “Y acontecerá en aquel día, dice el Señor Jehová, que haré que se ponga el sol al mediodía, y la tierra cubriré de tinieblas en el día claro” 

Oscuridad que hizo temblar aun al príncipe de las tinieblas, porque sabía que su final estaba cerca. En el día más oscuro del universo, El Señor de la Gloria estaba comenzando el proceso de alumbrar los corazones de aquellos que tenían la esperanza que un Salvador vendría a este mundo. “Bendito Salvador” “gracias por haber soportado tantas horas de sufrimiento en la cruz, para darnos la luz de la vida a quienes confiamos en Dios nuestro Señor.

Seguidores