jueves, 26 de junio de 2014

ADOPCIÓN

El término adopción cuando proviene de  parte de Dios, reviste un significado distinto, muy superior a lo que habitualmente aplicamos entre los seres humanos. En nuestro lenguaje adopción puede responder a dos motivos principales; un matrimonio sin hijos que anhela formar una familia con esperanza de futuro, o actitud benevolente y piadosa de alguien que se hace cargo de criaturas abandonadas por sus padres, a quienes los ampara y les concede el privilegio de tener el calor de un hogar y la dignidad de un apellido.

Cuando la adopción se encuentra sostenida por Dios, el significado es totalmente diferente; porque es infinitamente superior;  pues la adopción por parte de Dios implica el pago de un alto precio para obtener dicha adopción. Dice en la Biblia en el libro de Efesios: “en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” Y porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna” el precio ha sido la vida de su propio Hijo, con esa cruenta muerte en la cruz, Jesús logro comprar nuestras vidas; no podía ser de otra forma, la ley de Dios había determinado “el alma que pecare esa morirá” por lo tanto, todos estamos condenados a muerte. Pero Cuando alguien acepta ese sacrificio hecho por el Hijo de Dios en la cruz, esa persona recibe el perdón de pecados y pasa a formar parte de la familia de Dios; somos recibidos como hijos. Lo respalda la Biblia al decir: Y a todos los que le recibieron a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. A partir de ese momento, Dios pasa a ser su padre, un Padre lleno de amor y de misericordia, y nosotros sus hijos. Solo su amor puede hacer posible esto, de aceptar en su familia, a personas con un pasado tan oscuro; muchos de ellos extraviados en vicios, en vidas desordenadas, a veces manchadas por inmoralidad. A estas personas que practicaban tales cosas, ahora los llama “Hijos” Esta es una adopción efectuada una sola vez, para nunca más ser anulada. En la vida real hay hijos que no supieron corresponder el amor expresado hacia ellos por sus padres adoptivos, a veces con Dios sucede lo mismo, aunque nosotros nos comportemos descortésmente con el, aunque seamos infieles, él permanece fiel. Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Mi amable lector, tal vez ahora puedas apreciar mejor el alcance de la palabra adopción. Y deseo que veas en ella, el más sincero y puro amor de Dios hacia tu vida y que por un acto de fe aceptes al señor Jesucristo en tu corazón. El es el regalo de Dios para nosotros. El es la expresión más grande del amor de Dios. 

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