martes, 7 de mayo de 2013

!QUEREMOS UN REY COMO TIENEN LOS OTROS!

En el cap.8 del primer libro de Samuel se puede leer lo siguiente “Y aconteció que cuando Samuel era ya viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel. El nombre de su primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; éstos juzgaban en Beerseba. Pero sus hijos no anduvieron por los caminos de él, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho. Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramá, y le dijeron: Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones. Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró al SEÑOR. Y el SEÑOR dijo a Samuel: Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a mí para que no sea rey sobre ellos” La instalación de la monarquía en Israel tiene connotaciones interesantes, no solo desde el punto de vista histórico; sino también la manera en que los acontecimientos que se registran. Mirando con detenimiento el relato, vamos a descubrir que “las decisiones” “las reacciones” “los enfoques” que cada uno que los personajes manifiestan en los momentos claves y específicos, se parecen mucho a los que nos toca vivir en la vida actual, con la salvedad de algunas diferencias propias de la época, costumbres y circunstancias del contexto

Una de las cosas que sobresale en la simple lectura, se distinguen dos realidades que suceden en forma simultánea. Una de las escenas se lleva a cabo arriba en los cielos, donde el reloj del “Eterno Dios” estaba indicando que era el momento de preparar el ambiente para que el Mesías prometido, entrara en el mundo de los mortales como un integrante más en el universo de los hombres. Este Mesías debía tener forma humana, por lo tanto, habría que preparar a los protagonistas que tendrían la responsabilidad de desempeñar el rol de “padres terrenales” para el Hijo de Dios, el salvador prometido. Anticipadamente El Señor había establecido la forma en que esto habría de suceder. Un hogar de Belén, un núcleo familiar normal donde el Cristo tenía que nacer. La pareja elegida fueron “José y María” Ellos iban a ser los padres humanos del Cristo. Otro detalle de vital importancia porque así figuraba en las profecías, es que este niño tenía que provenir de un linaje real; tendría que nacer en el seno familiar de un rey terrenal de carne y hueso. Hasta el momento de nuestra lectura, esto no era posible, porque Israel no conocía rey como sistema de gobierno. Así que era el tiempo de establecer un reino humano. No fue una improvisación lo que estaba sucediendo aquí en nuestra historia, era el momento exacto en que tenía que ocurrir. Por lo tanto, los primeros preparativos se iniciaron en el cielo, y desde ese lugar, se iban a conducir los movimientos de su pueblo en la tierra, para que se ejecutara tal como Dios lo había planeado.

DOS CARAS DE UNA MONEDA

Siempre se nombran dos caras de una moneda. Una de ellas muestra los sucesos del cielo, y la otra revela lo que acontece en la esfera terrenal. La idea de escoger un rey, surge del corazón del pueblo mismo, que según las expresiones de Dios, era un pueblo “inclinado al mal” así que no debería extrañar, que a esta altura Israel buscara deshacerse del gobierno teocrático, para ubicar en su lugar un gobierno humano.

Estas dos formas de considerar los acontecimientos humanos, se puede reconocer en otras experiencias del mundo Bíblico y secular. Aunque en la vida real no todas las veces descubramos la existencia del otro perfil. Quiero citar solamente dos ejemplos para que se pueda grabar el concepto. (Génesis 45:5-8) JOSÉ reconoce ante sus hermanos, que a pesar de ser ellos quienes lo vendieron como esclavo a unos madianitas mercaderes que pasaban. Dice que fue la intervención de Dios, quien lo estaba enviando delante de ellos para prepararles el camino y así poder suplir esta necesidad venida por causa de la hambruna. OTRA HISTORIA que nos muestra las dos caras de la moneda es la que se encuentra en (Jueces 14:3-4) en el escenario terrenal, un Judío con fuerza sobrenatural llamado SANSÓN, no tenía otra inclinación “que enamorarse de mujeres filisteas” como si entre las doncellas israelitas, no hubiera una sola que llamara su atención; este hecho había molestado a sus padres, pero el pasaje nos aclara. Que Dios movía los hilos de la historia desde el cielo. Juec14:4 Y su padre y su madre no sabían que esto era del SEÑOR, porque El buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban a Israel. No podríamos decir que en todos los sucesos terrenales esto se repita exactamente igual, pero en aquellos donde el creador ha escogido a alguien como instrumento para plasmar escenas de un registro histórico, siempre las cosas se presentaran de esta forma. Por ejemplo, fue JOCABED y no otra quien que tuvo la osadía de no hacer cumplir el decreto del faraón, entonces construye una canastilla impermeabilizándolo para que pudiera flotar, coloca a su hijo en su interior, y deja que se deslice por el Nilo. Así comienza la historia de Moisés, el libertador del pueblo de Israel.

EN NUESTRO PASAJE, se relata el comienzo de la historia monárquica de Israel.

Vs.1-2 Cuando Samuel ya era viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel. El nombre de su primogénito era JOEL, y el nombre del segundo, ABÍAS; éstos juzgaban en Beerseba.

A la par de relatarnos el inicio de la era monárquica, el pasaje nos permite también conocer algunos detalles de la familia del profeta Samuel, y que sin lugar a dudas, ha de ser de ayuda para nuestra formación y madurez. Los hijos de Samuel ya eran personas adultas, que ejercían cierta autoridad sobre el pueblo. Y las escrituras dejan que se registren sus nombres, porque evidentemente reflejan tenuemente el trabajo que hiciera Samuel con sus hijos.

JOÉL: es un nombre hebreo que significa “Dios es el Señor” no hay dudas que Samuel como padre, profeta y siervo de Dios, fiel en todas las cosas que había hecho, escogió ese nombre para su hijo, porque pensaba transmitirle todo cuanto sabía acerca de su Dios. Además, ¿qué padre no querría que su hijo mayor le sucediera en las cosas que él está haciendo en la vida? Era común en esa parte geográfica del planeta, que los hijos aprendieran el mismo oficio que el padre, para sucederle cuando este ya no lo pueda ejercer. JOSÉ el padre terrenal de JESÚS fue carpintero, por lo tanto enseñó a su hijo la profesión. Tal es, que los contemporáneos de Cristo lo llamaban el hijo del carpintero, y el mismo ejercía la profesión de su padre.  Mat.13:55

ABÍAS: ese nombre significa “Dios es mi padre” mejores nombres que estos para concretar los planes de un padre que preparaba a sus descendientes para que siguieran sus pasos. SAMUEL fue el último juez de Israel, y con él se inaugura una nueva era de profetas con claras funciones de sacerdote en algunos casos. Pero voy a detenerme solo unos minutos sobre este tema de los hijos. EL SACERDOTE ELÍ tuvo una experiencia similar con sus hijos, pero Dios se encarga de aclarar que la responsabilidad de semejante actitud de sus hijos, era debido a que Elí como padre, no supo orientar, o no quiso molestar a sus hijos, cuando estos tenían una conducta desagradable ante los ojos de Dios. (1Sa 3:13)  Porque le he hecho saber que estoy a punto de juzgar su casa para siempre a causa de la iniquidad que él conocía, pues sus hijos trajeron sobre sí una maldición, y él no los reprendió. En el caso de Samuel, El vs.3 nos muestra cual ha sido el resultado de todo el esfuerzo de Samuel con respecto a sus propios hijos. Aunque aquí conforme a nuestra lectura, no dice que hubiera culpabilidad de Samuel.

V3 “Mas sus hijos no anduvieron por sus caminos, antes se desviaron tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho”

Cuando llegamos a esta parte de nuestro pasaje, surge una primera pregunta en mi mente: ¿HASTA DÓNDE LLEGA LA RESPONSABILIDAD de los padres con respecto al futuro de sus hijos? no me refiero al futuro en lo temporal, sino en las cosas eternas. Salvación, elección, testimonio, consagración, servicio.

En la Biblia tenemos diversos ejemplos de hijos que no supieron seguir el consejo recibido de parte de sus padres, uno de esos ejemplos nos ocupa en nuestra lectura, los hijos de SAMUEL. Los hijos de ELÍ también manifestaron la misma actitud. ROBOAM que ha llegado al trono de Israel, fue hijo del hombre más sabio de la historia “Salomón”, sin embargo, dio señales de necedad. Nuestra responsabilidad como padres, es cumplir con lo Dios había mandado en la ley a su propio pueblo. Deut6:6-7 “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” Prov. 22:6 “instruye al niño en su carrera, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. La misma responsabilidad que tuvo MOISÉS con respecto al pueblo, él transmitió fielmente los mandamientos de Dios, pero fue el pueblo que tomó la decisión de obedecer o desechar la palabra. Lo mismo ha sucedido con el apóstol PABLO, transmitió fielmente las cosas reveladas, pero finalmente, la respuesta ha sido una cuestión individual. No se puede juzgar por lo que decidan los hijos, o lo que el pueblo decida.

Hechos 20:26-30 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia de Dios, la cual Él compró con su propia sangre. Porque yo sé esto, que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.

Esto mismo sucede en nuestro tiempo, muchos padres llevan una pesada carga por malas elecciones que sus hijos han hecho, decisiones equivocadas, caminos errados, desobediencias abiertas, indiferencias al llamado, etc. El pasaje de Hechos 16:30 donde dice “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa” la salvación llega por integrantes de una familia, y por ese testimonio, todos los habitantes del lugar tienen el privilegio de ser informados acerca de la salvación. Pero no siempre es sinónimo de que todos y cada uno de los integrantes han de ser salvos, porque es un acto individual y no familiar, pero la salvación ha llegado a la casa. Como la salvación ha llegado a Israel, pero no todos lo recibieron.

Vs.5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

Pregunta que surge en la mente: ¿Era esto un pedido que pudiera honrar a Dios?

Mateo 20:21-22 “Y Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Concede que en tu reino se sienten estos mis dos hijos, el uno a tu mano derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís: ¿Podéis beber la copa que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos le dijeron: Podemos” en ese momento de la madurez de los discípulos, no era una petición para honrar a Dios sino satisfacer algo personal.

He leído un artículo interesante que decía: Mi mayor inconveniente y problema no está fuera de mí, sino dentro de mí. Cada día ese mayor problema se quiere sublevar y exigir derechos y buscar el primer lugar. Ese mayor inconveniente soy yo mismo. Mi ego, quiero el primer lugar, el primer reconocimiento y la primera bendición. Hoy no quiero tomar ese sendero, porque aunque parece satisfactorio en el primer instante, a la larga me deja una nota amarga en el gusto de mi propio corazón. No quiero mi propio lugar, sino el Señor tenga el lugar que merece, y que los otros tengan su lugar. Hoy necesito el tratamiento del Señor cada vez que mi ego quiera exigir su lugar por encima de la voluntad del Señor y el lugar de otros. El tratamiento del Señor es lo único que sujeta y coloca mi ego en el lugar correcto, porque Soy como Jacobo y Juan Sant4:3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” Y un excelente padre, no es aquel que le da a su hijo todo lo que pide, sino más bien es aquel que le da a su hijo “lo que necesita”

Si supiéramos todas las consecuencias de algunas peticiones, creo que no las formularíamos. El Pueblo de los GADARENOS, le Pide a Cristo que se Vaya. “Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió” (Lucas 8:37). NO RECIBIR RESPUESTA a nuestras oraciones, tiene una connotación, pero que responda concediendo nuestro pedido y que eso signifique que estamos perdiendo su presencia sería una desgracia. Peor aún si su concesión significa un castigo. De esto habla Num 11:33  Y cuando la carne estaba aún entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, el furor de Jehová se encendió contra el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande.   

El pasaje debe ayudarnos a revisar nuestras peticiones a Dios, las motivaciones, más que nunca deberíamos anhelar ser más sensibles a los gemidos del Espíritu Santo, quien es el que verdaderamente pide según la voluntad del Padre.

Vs.7 “Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos

“OYE LA VOZ DEL PUEBLO” ¿la verdad, la sabiduría, la ciencia está en el pueblo?  ¿En la multitud? Lo que la mayoría decide siempre conviene escuchar?  Lecturas que pueden enriquecer este punto Éxodo 32:1-2 viendo el pueblo que Moisés tardaba.

¿EN QUÉ SE AMPARA EL PUEBLO PARA ESGRIMIR LA RAZÓN?

1.- en sabiduría humana

2.- en tener la mayoría de su lado. Leer Número 16  la rebelión de Coré.

2Cro 12:1  Y sucedió que cuando Roboam se fortaleció y afirmó el reino, dejó la ley de Jehová, y con él todo Israel.

La sabiduría hace sentirse poderoso, la multitud de nuestro lado lleva a creer que somos fuertes y que ya no necesitamos de Dios.

Estos fueron los pasos que el pueblo comenzó a dar, quisieron parecerse a los otros pueblos, ellos tenían rey, nosotros también queremos tener uno igual. Y como somos mayoría, tenemos la razón. Dios les concedió la petición del corazón, pero no les fue bien, antes, se cumplieron plenamente todas aquellas cosas que les dijo de antemano que sucederían si ellos escogían ser guiados por gobernantes humanos, en lugar se ser dirigidos por Dios….. “CONTINÚA”

Seguidores