lunes, 22 de octubre de 2012

¿Qué hacemos con Vasti? se ha negado ver al rey

Libro de Ester cap. 1: 13-22 - De acuerdo a lo que hemos leído en los primeros versículos, los primeros 3 años de reinado, no le ha sido nada fácil para Asuero, evidentemente tuvo que trabajar mucho para asegurar su dominio. Y conforme a lo que se puede leer en la historia secular, los asirios han sido uno de los pueblos más crueles y salvajes de la humanidad. El trato que daban a sus prisioneros y al pueblo vencido, realmente era de terror. Por esta misma razón no podríamos pensar que este monarca de turno, tuviera alguna simpatía por los judíos, y mucho menos que se haya transformado en una persona piadosa. Practicaba el paganismo, la violencia era un culto para él, por lo que se describe de su proceder, era un disipador, arrogante y rencoroso. Sin embargo esta historia que nos ocupa, nos va a sorprender al considerar que sin querer o sin saberlo, este temible monarca iba a colocar la corona de reina, y sentar en un sitio privilegiado a una joven judía. Que desde todo punto de vista, y más aún por la ley Persa, esto era más que un imposible. Cuando llego a este punto del pensamiento, no puedo dejar de recordar lo que dice el libro de Prov21:1 “Como los repartimientos de las aguas,  Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina”. Recordando esta sentencia del libro de proverbios, y comparamos con este punto que estamos analizando, inmediatamente surge una interrogante en la mente. Si las cosas suceden esta manera, ¿entonces Por qué preocuparnos acerca de quienes están sentados en el Congreso, o quién ocupa la silla presidencial de nuestro país? ¿Quién es el que da las orientaciones desde la Casa de gobierno de un país grande? La Biblia dice que Dios tiene el control de los reinos del mundo. Esto es válido para aquella época, y también lo es para nuestro tiempo. El escrito de Daniel respalda este pensamiento cuando dice: Daniel 2:21 “El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”. En otras palabras “Dios está a cargo”

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