martes, 27 de marzo de 2012

"La despreciada"

La historia de la mujer Samaritana que se encuentra en el evangelio de Juan en el comienzo del capítulo cuatro, allí relata los momentos cuando Jesús toma la determinación de abandonar nuevamente Judea, para dirigir sus pasos hacia tierras de Galilea, el motivo primario que lo impulsaba a desplazarse hacia esos lares, aparentemente era debido a un “conflicto” casi repetitivo, con sus ocasionales adversarios los fariseos. Sin embargo ya en los primeros párrafos de la lectura, se percibe un poco de luz con respecto a la fuerza interior que impulsaba a Jesús a encaminar sus pies hacia Samaria. Los judíos ORTODOXOS jamás hubieran tomado el itinerario escogido por el Maestro. La tierra de los samaritanos era “maldita”, “contaminante” habitado por personas despreciables, así que normalmente ese trayecto de Judea hasta Galilea, lo hacían por otro sector, vadeaban el Jordán, pasaban por Jericó y nuevamente cruzaban el rio para llegar hasta Galilea. Pero para el Señor Jesucristo, el trayecto que pasaba por Samaria fue “una necesidad”. Veremos en pocos minutos más, que esa gran necesidad no tenía relación con la sed que sintió en el trayecto, ni tampoco era el único camino que podría tomar para llegar hasta Galilea. Permítanme relatarles lo que me sucedió hace no muchos días, en menos de una semana me toco dos veces transitar por la ruta que une Asunción/Areguá, la primera porque fui para hasta el pueblo de valle Pukú y la otra a Costa Sosa, como no conocía otro camino, tuve que repetir el mismo trayecto unas cuatro veces en total. Por lo tanto he transitando la Calle principal de Luque, bordeando el cementerio de la ciudad, mientras recorría el itinerario, me vino a la mente cuando la época cuando niño, solía pasar por ese lugar, quedaba un poco distante del eje nervioso de la ciudad; ahora, se encuentra en pleno centro, el contorno del cementerio se puede observar que se encuentra amurallado, la mayoría de los panteones sobresalen al parapeto pintado de un verde eucalipto. Una mirada rápida puede descubrir que se trata de una manzana muy oscura; la verdad es que los que se encuentran allí adentro, no precisan luces para mirarse unos a otros, tampoco pueden leer o “temer” que alguien los asalte; así que no precisan de alumbrado público. Por fuera del campo santo, el bullicio de una ciudad llena de movimiento y de vida, gente hablando, riendo, letreros luminosos por todas partes invitando a curiosear en los negocios, en las calles se pueden ver carritos de comidas rápidas, cerveza de todas las marcas, autos, motocicletas estacionados en círculo, y la infaltable escena de vehículos con valijeras abiertas o camionetas doble cabina con enormes bafles, y la música estridente haciendo vibrar las ventanillas con sus poderosos bass, un tipo de música electrónica muy en boga en este tiempo. En ese bullicio de la movida nocturna de la populosa ciudad de Luque, ya ni se percataban que allí cerca se encuentra ubicado un cementerio, los muertos no molestan a los vivos que se divierten, y los que están de fiesta no molestan a los muertos. Sin embargo al pasar por ese espacio de tierra amurallada rodeada de penumbra, se podía ver por el enrejado de los portones, que ciertos panteones llevaban un trozo de metal adherido a la pared, posiblemente con escrituras que revelaban el nombre del que en vida fuera, tal vez con algunas frases en honor al fallecido. En la mayoría figura la fecha en que nació y murió. Otros simplemente se registran el nombre, como si nada se pudiera escribir de sus vidas, algo así, como amó y no fue amado, trató de agradar, pero nunca agradó, murió tal como vivió “solo”. ¡CUANTAS PERSONAS HOY DÍA VIVEN ASI! como esta frase que les acabo de nombrar. No son pocas las personas que en las grandes ciudades viven y mueren así. “Solos”. Se casan con alguien, les entregan un anillo pero no reciben un corazón. Por lo tanto a pesar de estar acompañados “viven solos”, solos porque no supieron compartir nada de sus vidas. Están los otros solitarios, “solitarios” por egoístas, tienen “mucho” tienen “abundancia” pero no pueden o no quieren compartir. Tienen una hermosa voz para cantar, pero esconden su talento y no lo comparten, poseen habilidades musicales con instrumentos, pero nunca alegran una fiesta ejecutando algún acorde para deleitar a los presentes, tienen la capacidad de hacer el bien y no lo hacen. Es decir pasan por esta vida sin dejar ninguna impresión, si dejar huellas, sin dejar nada que se pueda escribir sobre su lápida.

NUESTRO RELATO DE HOY, se trata de una mujer que al parecer quería por algún motivo pasar desapercibida. No porque tuviera algún talento y la mezquindad lo llevaba a un aislamiento, sino por un motivo diferente que en pocos segundos estaremos compartiendo con cierto detalle. Por lo tanto, esta mujer se acerca al lugar más concurrido de su comunidad, la ciudad de “Sicar”, porque allí se encontraba un “pozo de agua” posiblemente el más importante y conocido en toda esa comarca. PERO LA PERSONAJE de nuestra historia, realiza este trayecto, en un horario que pocos se animarían a hacerlo. El “medio día” cuando el sol se encontraba en lo más alto del cielo, arrojando sus rayos con un calor que calcinaba. La lectura dice que era como la “hora sexta”, esa descripción corresponde a un periodo de tiempo entre las doce y las quince horas aproximadamente, momento en el cual la mayoría de los pobladores hacían una pausa a sus labores cotidianas, para descansar y reponer sus fuerzas. Era evidente que su intención fue evitar el encuentro con persona alguna, o si accidentalmente se topaba con alguien, lo más probable es que fueran mujeres en su misma situación. Es posible que ella estuviera cansada de soportar tanto desprecio por parte de los demás. La CORTESÍA a las mujeres que han tenido una vida fácil. Esta mujer trató de amar por lo menos en cinco ocasiones, y al parecer nunca tuvo retorno, evidentemente no la amaron, así que estaba probando con el sexto. El actual, dice nuestro relato que no era su marido, lo cual significa que tan siquiera le había dado su apellido. POR TODO ESTO, Y OTROS MOTIVOS RELIGIOSOS, esta mujer escoge la hora sexta para venir a buscar un poco de agua para sus actividades hogareñas, ella pensaba que no iba a encontrarse con nadie, especialmente con alguien conocido, sin embargo se topetó con uno que le conocía mejor que ella misma. Una persona sentada junto al pozo, por su forma de vestir evidentemente era un judío, y para colmo, tenía el aspecto de ser un rabino, TODA LA CARGA DE SU CONCIENCIA habrá venido sobre ella. Lo primero que la sorprendió, era que “el rabino” no ser retiraba al verla llegar. Era lo que acostumbraba a sentir cuando se mostraba en público, o en los círculos sociales de la vecindad. Ese día, justo un hombre cerca del pozo, al parecer un religioso, no daba señales de que se iba a mover. Un sacerdote común no hubiera permitido jamás que una mujer de ese tipo se le acercara. Este se quedó donde estaba como esperando que ella se arrimara aun un poco más, y cuando estuvo distancia de entablar una conversación, recibe la segunda sorpresa, le dirige la palabra, algo no habitual en esa época, a las mujeres no se les hablaba en la vía publica, y mucho menos un maestro de la ley. Más aún le habrá sorprendido el tono de voz, porque no fue lo que esperaba, fueron palabras amables, hasta quizás con cierto tono de suplica “dame de beber” sin salir de su asombro, ahora el extraño sentado en el borde del pozo, le estaba pidiendo que le sirviera un poco de agua con el recipiente que ella utilizaba. Era la primera vez que se encontraba con un religioso que no tenía miedo de contaminarse con su presencia, ni tan siquiera con la vasija de su uso personal.

ESTA ESCENA NO TIENE PRECIO, es lo que muchas veces en las películas de estilo dramático, hacen que los espectadores se conmuevan y lleguen hasta las lágrimas, cuando alguien que sufre en silencio, aquellos que sufren sin que nadie se percate, aparece en escena un personaje, que les muestra toda la ternura del mundo, algo que sucede solo en las “películas”.. PERO QUE EN ESTE RELATO, se trata de una vida real, de una historia verídica. Y Que puede ser la de muchos hoy día. Esta mujer samaritana iba por su sexta relación sentimental, y por lo que dice su historia, no le ha ido nada bien. En realidad ESTA HISTORIA REPRESENTA a todos aquellos que les ha ido mal en la vida, los niños que tuvieron que ser criados en un orfanatorio, porque han perdido a sus padres, o porque estos no pudieron darle calor ni cariño. Representa a los nativos que mendigan en las esquinas, a los hijos de padres separados… a las madres solteras.. a todos aquellos que por uno u otro motivo… SU PASADO Y SU PRESENTE NO LES FAVORECE. El solo recuerdo les trae dolor. Tal vez tenga un defecto físico por eso se siente disminuido. Bueno esta historia trata de algo que ocasionaba mucho dolor a alguien.. pero que su vida iba a cambiar con este encuentro, junto a pozo de Jacob.

La lectura dice “le era necesario pasar por Samaria” esta expresión describe los movimientos del Señor Jesucristo, para que podamos entender que había algo que impulsaba el corazón del salvador para que dirigiera sus pasos hacia esa ciudad, que por lo general era evitado por todo buen Israelita. Pero allí, justo en ese lugar geográfico es encontraba una mujer necesitada, una persona sedienta, que cansada de los sinsabores de la vida buscaba la “soledad”. Fue esta gran necesidad de la mujer samaritana, que movió los pies de Jesús para que se arrimara al pozo de Jacob, porque la necesidad de ella, era la necesidad de Dios, la necesidad tuya, es la necesidad del cielo. Fue así que un día viendo la necesidad del hombre, que el cielo se acercó a este mundo en la persona de de Jesucristo.

El lugar que El Señor escogió para tener dicho encuentro, fue el pozo más concurrido de toda la ciudad, el sitio obligado de esa comunidad, cada componente del pueblo sabía a qué hora podía arrimarse a ese sitio, las personas decentes lo hacían en cierto horario, ahora, en la hora sexta, con el intenso sol del medio, pocos se hubieran animado a realizar semejante esfuerzo; pero ese era el precio que esta mujer debía pagar, porque su vida tenía demasiado defectos.

Dios siempre escoge el lugar para tener un encuentro personal con cada uno de nosotros.. Para hablar con Moisés eligió el lugar menos esperado.. no fue cerca de un altar.. no fue en la calma de la noche cuando la mente se encuentra en reposo… fue en la agotadora jornada de un día de trabajo en el desierto. Y para llamar su atención utilizó una zarza seca… algo sin atractivo… y para colmo, se estaba quemando, algo demasiado común en un desierto con un sol radiante, solo que pasaban los minutos.. y las secas hojas de la zarza, no terminaban nunca de consumirse. Dios escoge tener un dialogo con Jacob, cuando este se encontraba en pleno plan de escape del enojo de su hermano Esaú, el huir por su vida, produjo cansancio en él, vencido por este agotamiento, se acostó en un sector del desértico lugar, y una roca le pareció una excelente almohada para recostar su cabeza, en ese momento, mientras dormía, Dios se acercó a él. A ESTA MUJER ESCOGIÓ HABLARLE JUNTO AL POZO DE AGUA, no fue en el templo, no fue en una sinagoga, sino en su ordinario y habitual ambiente de jornada diaria.



Una de las cosas que llama la atención de este diálogo de Jesús con la mujer samaritana, es que El Señor le solicita algo que ella estaba capacitada para dar. No pidió algo que ella no tenía, o que debía ir a buscar, o realizar un esfuerzo para conseguirlo. Cuando los discípulos informaron a Jesús acerca de la multitud en el desierto que se encontraban con hambre, le preguntó, ¿que tienen a mano? cinco panes y dos pececillos. Hoy El Señor puede estar pidiendo un vaso de agua, una mano caritativa para trabajar con los niños de la calle, un corazón voluntarioso que sepa remendar y coser ropas para los pobres. EL SEÑOR DIJO A LA MUJER SAMARITANA - Dame de beber.. Dios no pide nada que este fuera de nuestro alcance...

La otra figura que salta a la vista, es que la mujer samaritana al dar lo que tenía, no la empobreció ni disminuyo su reserva. La mujer cedió al Señor algo que estaba a su alcance, y recibió de parte de él, lo que se encontraba en total fuera del alcance suyo. Así es Dios, depositas en Él una pequeña fe, y Él te concede una gran salvación, nunca es pérdida lo que damos al Señor, le concedes algunas horas de servicio, y el te da años de bendición… le concedes tus ofrendas.. y tus reservas no disminuyen… le sucedió a la viuda pobre que alimentó al profeta Elías.. no menguó el aceite, ni la harina escaseo mientras daba de comer al siervo de Dios. LA MUJER SAMARITANA dio un poco de su agua.. y recibió una fuente inagotable.. Dios te pide algo que puede estar a tu alcance entregarle en sus manos, tu vida, tus talentos, tu tiempo, tu servicio. Nunca conocerás la pobreza si le entregas al Señor lo que Él te está pidiendo.



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