martes, 27 de marzo de 2012

"La despreciada"

La historia de la mujer Samaritana que se encuentra en el evangelio de Juan en el comienzo del capítulo cuatro, allí relata los momentos cuando Jesús toma la determinación de abandonar nuevamente Judea, para dirigir sus pasos hacia tierras de Galilea, el motivo primario que lo impulsaba a desplazarse hacia esos lares, aparentemente era debido a un “conflicto” casi repetitivo, con sus ocasionales adversarios los fariseos. Sin embargo ya en los primeros párrafos de la lectura, se percibe un poco de luz con respecto a la fuerza interior que impulsaba a Jesús a encaminar sus pies hacia Samaria. Los judíos ORTODOXOS jamás hubieran tomado el itinerario escogido por el Maestro. La tierra de los samaritanos era “maldita”, “contaminante” habitado por personas despreciables, así que normalmente ese trayecto de Judea hasta Galilea, lo hacían por otro sector, vadeaban el Jordán, pasaban por Jericó y nuevamente cruzaban el rio para llegar hasta Galilea. Pero para el Señor Jesucristo, el trayecto que pasaba por Samaria fue “una necesidad”. Veremos en pocos minutos más, que esa gran necesidad no tenía relación con la sed que sintió en el trayecto, ni tampoco era el único camino que podría tomar para llegar hasta Galilea.

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