miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿REALMENTE DUELE EL CORAZÓN?

En más de una ocasión he escuchado a la gente en la calle decir, “el corazón no duele”, incluso algunos vienen a la consulta médica, con el convencimiento de que el corazón, nunca duele. Para sorpresa de los que así afirman, me temo que no están en lo correcto. El corazón es un órgano que tiene inervación, y por lo tanto, cuando sufre el detenimiento brusco del flujo sanguíneo de una de sus arterias, lo que se conoce vulgarmente como “un ataque,” o cuando se inflama el tejido que lo envuelve, que se llama “pericardio”, ambas circunstancias ocasionan mucho dolor, que muy pocos lo podrán olvidar. Cuando las arterias del corazón se obstruyen, se produce lo que se conoce como “un infarto”, ante esta situación, el corazón duele, y duele tanto que en algunos casos puede llevar a la persona a un estado de shock.
Otras veces el dolor no es tan intenso sino gradual. Pero también debemos reconocer, que casi en un 50% de los casos, a pesar de estar con una circulación sanguínea critica, el corazón puede no dar síntoma alguno. Pero es capaz de generar otras molestias, como cansancio fácil, una respiración entrecortada, palpitaciones y en algunos casos raros, mareos. Es por eso que en la actualidad el consejo médico dice, que cuando una persona tiene entre sus antecedentes familiares, parientes que hayan fallecido o sufrido algún infarto, que a partir de los 40 o 45 años comience a realizar un chequeo médico rutinario, por lo menos una vez al año, más aún si tiene alguna otra afección, como ser hipertensión arterial, diabetes o el colesterol elevado. Si además de esto se tiene como factor de riesgo el ser fumador, o estar con sobrepeso, el riesgo de padecer un “ataque al corazón” es mayor. De todos modos, la respuesta a nuestra inquietud acerca de que si el corazón duele. La respuesta es “Si duele”, aunque no en todos los casos. De la misma forma en el campo espiritual. El hecho de no haber estado jamás privado de libertad en una cárcel, acusado de algún homicidio o robo, no significa absolutamente que tengamos un corazón limpio y que seamos realmente muy buenos, porque dice la Biblia, “engañoso es el corazón del hombre más que todas las cosas”. Jesús también dijo que del corazón de los hombres salen los malos pensamientos, los hurtos, los adulterios y las fornicaciones. En otras palabras, el engañoso corazón, puede aparentar la mayor de las noblezas, pero en su interior, anidar los instintos más bajos y vergonzosos, por la sencilla razón, de ser un corazón cargado de pecado. Dijo Dios: “no hay justo ni aun uno y por cuanto todos pecaron están destituidos de la Gloria de Dios”.  Esto significa que toda persona, sin importar sexo, raza, clase social o la edad, tiene un corazón manchado por el pecado. Y aunque no se sienta muy malo o aunque no haya hecho mal a nadie, en el día que le toque partir a la eternidad, tendrá que resignarse a vivir lejos de Dios. Porque dice Dios, por causa del pecado “todos estamos destituidos de su gloria”. Destituidos del cielo, alejados de su presencia, no importa cuántas buenas obras hayamos hecho, o cuan buen padre o ciudadano hemos logrado ser. La Biblia dice: “la paga del pecado es muerte”. Pero es bueno resaltar que “la Biblia”, no es un Libro que solo nos entrega mensajes negativos. Su contenido no solo es mensaje de condenación, también tiene palabras de esperanzas, palabras de bienvenida al pecador. En esencia eso significa “evangelio” buenas nuevas. Dios tiene un regalo para ti. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en el no se pierda mas tenga vida eterna”. Cristo Jesús, es la provisión de Dios para perdonar todos tus pecados. Por eso es necesario dejarle entrar en la vida, para que el cambie tu corazón.

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